martes, 10 de noviembre de 2009

y te vi marchar

Entre tu adiós y mi dolor hay un abismo tan grande, que de cabida a la razón no se halla más que la indiferencia.Y aunque mi ingenuidad juegue a negarme razón, nunca serás más fuerte que yo... _tengo los pies en el suelo y la cabeza en el cielo_ Y aunque aún en mi debilidad ciertas veces te sueñe, ni siquiera con ello , consigues hallar tanta flaqueza como para dominar mi inocencia, ya no.

Es raro sentirse de la manera que me haces sentir, como si por momentos forjases una ilusión y a tu antojo juegues a arrebatármela, como si por alguna razón te hayas creído dueño de esa parte pasional de mi que un día se entregó a ti sin dudarlo, pero ahora.... ahora hay tantas dudas, tantos reproches, tanta decepción que no da cabida a más, no suelo tener ningún problema, salvo que hurgue en mi bolsillo, ahí guardo todo cuanto siento por ti. de una parte decidí que sería lo mejor, de otra juegas al son que tu insensatez estima, quizás controles lo que debas, yo dejé de hacerlo por creerte.

Voy a intentar ser lo más clara que pueda, quizás así tu lo entiendas, quizás así yo acabe por comprenderlo. Madurez falta en cuanto la situación nos desborda, tú porque te vas y yo porque cansada no decido esperar y juegas a volver y desaparecer cuando de nuevo la parte de mi que aún te pertenece, espera que lo hagas y despareces, cuando menos lo espero, cuando más te necesito... Y si acusando a cual inmadurez, porfías mi culpabilidad en esta historia y si ello te sirve para de pronto estar en calma contigo mismo, ¡Hazlo!; ¡Échame la culpa!

Soy culpable, por haber arriesgado mi suerte cuando me hablas de comenzar a idealizar cual sueños, por no haber dudado, por creer, por poner de antemano mi pasión a mi cordura, por jugar a soñar, por pintar te quiero con mis besos y luchar por robarte tus miedos a cambio de una sonrisa, por odiar ver tu llanto y por querer afrontarlo contigo. Si te sirve de algo buscar razones o culpables, no te detengas, ¡Cúlpame a mi! pero tu reprochabilidad no vence a mi obstinada razón. Fue una historia de dos y nunca pretendí ser un final, tan solo tu historia...

Acabó, porque entonces insistes en buscarle sentido, yo acepté un adiós a expensas de quererte, y lo acepté porque creí que no eras feliz y si lo eras, a mi lado tu sonrisa se desvanecía por momentos, lo acepté, te vi marchar, y creo que afrontarlo, sin desmoronarme fue realmente difícil, busque lograr calma a mis días, evitar pensarte, no añorarte, ni siquiera odiarte, tan solo comprender que una parte de mi se fue contigo, y la que aún me pertenece juega a olvidarte, quizás con el tiempo... quizás con tu ausencia.

Y apareces


Deja de perturbar mi calma, pues hiere la manera en que lo haces, como a tu antojo juegas a decidir el ritmo que hemos de llevar_ aún sigues pensando por mi, cuando yo me obstino a no hacerlo_
Y sí, en un principio conseguiste adueñarte de mis ganas de amar, con tus palabras cobraste una ilusión tan grande que de miedo a fallar me sujetaba fuerte a tus brazos, y realmente no pensé en que si fallabas me caería...
Te creí al pensar que querías formar parte de mi mundo y reescribir cada uno de los momentos que anhelábamos con pequeños instantes de ternura, jugabas a darme sueños, de pronto desperté. No busco razones, "si sucede es por alguna razón", y no hay más, no voy a romper mi cabeza por comprender tus absurdas reacciones, quisiste irte lejos de mi y a la fuerza mi corazón dolido me reclamaba obviarle cordura, pero logré asimilarlo, te vi marchar y a cada paso de tu despedida, una lágrima me hacía más fría, menos vulnerable.

Me entregué a ti, por ver en tus ojos una transparencia que no me hacía dudar, por aparecer en ese preciso instante que a gritos mi alma necesitaba de ti, cuando más rehuía de un sentir: Arriesgué mi suerte por querer conocer cual complicidad se hacía aún más grande entre los dos, por la complejidad de cuales sentimientos buscaban su lugar, arriesgué mi suerte por conocerte, y por entonces no dudé.

La veracidad de tus reproches falla en cuanto tus palabras son ajenas a mi y bien sabes que de ingenuidad peco, no me hagas mostrar otra cara


Porfío esta manera tan absurda que tienes de querer saber de mi, de como finges a ratos que me necesitas o de pronto sientes que me extrañas, pero solo cuando tú estimas que debes. Y vale que en cuestiones de amar, la irracionalidad cobre cual más sentido, pero si me permites ser franca, tú no me amas y dudo mucho que lo hayas hecho. Hay algo tan ilógico como que quién amas es quién más te hará llorar_ aunque realmente ames a alguien, muchas veces ese amor no es suficiente y su felicidad está mucho más lejos de lo que tu puedas ofrecerle_ así que si de amor sientes,lo más lógico ahora sería no dañar a tu corazón y permitirle alejarse de mi, buscar la felicidad de quien quieres a expensas de que no esté a tu lado.


Venga un esfuerzo más... seamos maduros, no tengo la culpa, no me arrepiento, y se que en realidad tu tampoco, tan solo buscas la manera de decidirte, pero no seas tan egoísta contigo mismo, ni tan cruel conmigo, decidiste seguir un camino distinto al mío, y acepté cual decisión creíste ser la mejor. Por qué juegas entonces a aparecer y desaparecer a tu antojo, acaso tu indecisión forja tus miedos y crees que estos se irán por estar a mi lado... eso debiste de haberlo pensado antes, por más que pretendas mermar mi fuerza no lo lograrás... me he construido un escudo a base de tus engaños, y las palabras ya no cobran ni un sentido para mi.

Tan solo pedir una cosa, haz lo que quieras, pero no juegues a quererme, en cierto modo tus mentiras apaciguarían mis ansias por creer en que algún día alguien pueda amarme.


Quizás no suene locuaz, no pretendo ello, solo no busco motivos, ni odiarte, aunque tú te aferres a hacerlo... estos días me he esforzado por hallar calma a tus silencios, por no recordar ningún momento, por obviar cada trocito de ti que aún persistía conmigo. De pronto apareces y me niego a que decidas justificar lo incomprensible, porque de un lado u otro yo soy culpable por creerte tantas veces que juegues a mentirme, tus engaños siempre me saben a verdad, y aún mi corazón me reprocha no darle cordura y valor para no hacerle otra herida.
No te odio, tampoco creo que tú me odies, pero no puedes quererme y dejar de hacerlo cuando tú necesites, porque mi razón provocará que de tu egoísmo cobre mayor indiferencia y no quiero odiarte, tan solo dejarte ir. No tienes razones, pero busca otra debilidad que no sea yo.

Duele verte como un tipo al que le faltan las ideas y le sobran argumentos,
duele la forma incoherente en que decides cambiar tu suerte,
mientras te fuiste, de pronto apareces,
yo permanecí sentada con la misma indecisión que dejaste,
buscando suplentes, que no hieran a mi corazón,
de ello comprendí que ya no necesitaba más,
ni siquiera a ti,
te faltan ideas,
te sobran argumentos.


1 comentarios:

Anonymous montse ha dicho...

Bien explicado, si señor, aunque hay otra frase que yo la aplicaria aqui mas que la que tu citas de quein mas te quiere te hara llorar, kizas esta sea mejor, amar sgnifica no tener nunca que decir lo siento, y si es bueno reconocer los errores y pedir disculpas y lo siento, pero no es mejor no dar motivos a pedir lo siento por hacer daño a la otra persona?eso si ke es amar. no te preocupes nena, eres muy madura y me siento orgullosa de ke tengas las ideas claras, no te merece nadie quetjuegue a su antojo con tus sentimientos, pero si decides ke kieres ke esa persona forme parte de tu vida, establece tus condiciones y yo te apoyare, a mi peke de su luna

10 de noviembre de 2009 a las 10:16  

Publicar un comentario

Bueno dejar vuestra firma...

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio